Meditación Trascendental

¿Para qué meditar?

Hace poco leí una entrevista que le hicieron a un talentoso actor y guionista estonio, Taavi Eelmaa. Primero la forma en que comentó su experiencia en Meditación Trascendental me hizo reír a carcajadas:

“Por definición, toda persona que permanece sentada inmóvil durante veinte minutos dos veces al día hace ya del mundo un lugar mejor, esa persona no anda molestando a los demás con chácharas ambiciosas”.

Sin embargo, antes de esta frase ingeniosa, él admitió con toda seriedad que empezó a practicar la Meditación Trascendental tratando de encontrar algo que moderase su creciente disgusto por la vida.

¿Para qué meditar…?

Todo esto me hizo pensar en mi propia experiencia con la Meditación Trascendental – ¿qué responder a la gente que pregunta: “¿para qué meditar?”? Mi problema, al explicar los beneficios de la práctica de Meditación Trascendental, es que son demasiados.Estoy bien consciente del peligro de sonar como la diosa que todo lo cura – Panacea – y de no inspirar confianza.

Primero que nada, hay muchos beneficios para la salud física. También están los beneficios para la salud mental que trae el buen humor y el ingenio rápido. También está el aspecto del desarrollo personal – ser una persona más feliz y calmada que disfruta de mejores relaciones con los demás. Finalmente, como mencionamos antes, la práctica de Meditación Trascendental ayuda a combatir esa extraña sensación molesta de insatisfacción constante y la alienación de la vida.

Sin embargo, desde el punto de vista típico occidental, el ser una mejor persona y las enfermedades del corazón no tienen nada que ver el uno con el otro. Vamos a un médico por problemas con el ritmo cardíaco y a otro por problemas de la presión arterial. Tenemos consejeros matrimoniales para nuestros problemas de pareja y consultores para aumentar la productividad laboral.

Si se piensa en esto, es como hornear un pastel poniendo los ingredientes en el horno uno por uno, en lugar de admitir que el pastel consiste de su mezcla, donde cada componente depende de los demás.

A menudo, cuando siento que me faltan palabras para explicar la práctica según la “teoría del pastel”, uso el mismo método fácil de la pregunta “¿Para qué Meditación Trascendental?” Taavi Eelmaa usó en la entrevista:

“Me gusta la actividad mencionada y eso me basta”