Transcendental Meditation

El Club Contra el Cáncer

Club de Lucha Contra el Cáncer: Gestión de cambio con meditación

Esta entrada fue publicada en el blog del Club Contra el Cáncer – un enfoque positivo en las dificultades que enfrentaríamos como seres humanos. Cada obstáculo es un desafío para crecer. El Club fue fundado por Patricia Wetzel en 2009. Su misión es ser un recurso educativo para los afectados por el cáncer.

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Club de Lucha Contra el Cáncer: Gestión de cambio con meditación

Una de las cosas que he aprendido en mi viaje por el cáncer es que está bien que necesites ayuda ahora y después. Todos nos atascamos por las limitaciones de nuestras experiencias y hábitos. A veces necesitamos a alguien que nos ayude a movernos. La historia de cómo incluí la meditación diaria en mi vida es un buen ejemplo de búsqueda de ayuda y deseo de dar el paso que transformó mi vida. Pero yo no sabía eso en ese momento.

Sí sabía que mi estrés me estaba controlando. Y un viaje a Stanford, para una consulta, lo confirmó: mi cáncer había avanzado, rápidamente. De una exploración limpia a muy malas noticias. Estaba más que angustiada esperando los resultados de la biopsia para ver si ahora era un linfoma más agresivo. Por supuesto, que el doctor dijera «póngala en la lista de trasplantes» no alivió mi estrés. (¡Huelga decir que esa observación despiadada era absolutamente incorrecta!)

Pero me hizo despertar. Yo tenía que hacer algo. Y así es como comencé a meditar.

Primero leí e investigué. (Una gran lectura es 8 Minutos de Meditación, disponible en el sitio web).

Entonces fui a una clase que daba Stephen Jacobs en el Museo de Arte de Nevada. Es la misma clase que damos a los miembros de nuestro Club. Después de cuatro semanas de probar diferentes técnicas de meditación ya estaba interesada en saber más. Así que asistí a la conferencia de Stephen sobre Meditación Trascendental (MT) y decidí probar.

MT es un compromiso. Significó integrar 2 sesiones de meditación de veinte minutos en mi vida diaria, lo primero que hago en la mañana y otra sesión por la tarde o temprano de noche.

Me resistí a meditar a primera hora de la mañana, porque tan pronto como me despertaba, mi mente ya estaba pensando en todo lo que debía hacer durante el día. ¡El hecho de que me despertara ya con la mente corriendo debería haber sido una señal! Pero me resistí y la meditación se posponía hasta más tarde en el día. Se volvió cada vez más difícil ubicarla.

Por último, decidí simplemente hacerlo.

Es realmente así de simple. No necesariamente fácil, pero muy simple. Esa experiencia de cambio es la que llevo conmigo a diario. Al dar ese paso, tomando una decisión y un compromiso, mi vida cambió. La meditación me ha dado un lugar de profunda paz, mejor claridad mental y la forma de manejar el estrés. ¡Es mucho más fácil manejar el estrés teniendo las herramientas adecuadas! Hay un camino a través de este y yo lo encontré en 20 minutos dos veces al día.

25 de enero de 2013