Transcendental Meditation

Trajo de nuevo el «sol interior»

De niño, John Corcoran, de Irlanda, tuvo una doble vida. Hijo único de un matrimonio en ruinas, él disfrutó del tiempo que pasaba fuera de casa. Ya desde su adolescencia, él sintió que su lado oscuro lo controlaba, lenta pero inexorablemente.

John Corcoran.
Foto: Patrick Browne, The Irish Times

Comenzó a sufrir de insomnio, luego, de ataques de pánico. Obeso y miserable, recorrió Europa como músico profesional con varias bandas – y la vida de rock’n roll no le ayudó a establecer relaciones estables. A los 32 años, John sentía que había llegado a una pared.

«Así que pedí un préstamo a Credit Union para mi última oportunidad de aprender Meditación Trascendental«, dice, al recordar ese momento crucial. «Pasé llorando la primera hora de la primera lección. Pasé las siguientes tres horas riéndome, lo que ahora sé que era una manera de soltar los altos niveles de estrés de mi cuerpo. Luego, en los próximos días, encontré un espacio hermoso en mi cabeza. tuve miedo de perder ese sentimiento y de tener un ataque de pánico, pero en su lugar encontré este sentimiento extremadamente profundo y pacífico».

Desde empezó a practicar la Meditación Trascendental regularmente, muchas cosas han cambiado en la vida de John Corcoran. El amor el cariño se sobrepusieron a la animadversión y al odio. Ya no hay depresión. Sus relaciones son más sanas que nunca. Y ya no odia el invierno – ni la Navidad.

Incluso las cosas que se han mantenido igual, son de alguna manera diferentes en su calidad. «Sigo trabajando como músico,» dice John, «también hago y doy clases de kick-boxing. Los desafíos no cambian, lo que ha cambiado es mi capacidad de enfrentar esos desafíos».

Lea el recuento de John Corcoran del cambio de su vida:
“La meditación me devolvió el sol interior de mi vida”, The Irish Times.